Nuestro Cerebro

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La tarea más importante de nuestro cerebro es garantizar nuestra supervivencia, incluso bajo las condiciones más miserables. Todo lo demás es secundario.

Para ello, el cerebro debe:

  • Generar las señales internas que registran qué necesita nuestro cuerpo, comida, descanso, protección…
  • Crear un mapa del mundo para indicarnos dónde ir para satisfacer éstas necesidades.
  • Generar la energía y las acciones necesarias para llevarnos allí.
  • Avisarnos de los peligros y oportunidades en el camino.
  • Adaptar nuestras acciones según los requisitos del momento.

Los seres humanos como mamíferos, criaturas que sólo pueden sobrevivir y prosperar en grupo. Los problemas psicológicos aparecen cuando nuestras señales no funcionan, cuando nuestros mapas no nos llevan allí donde tenemos que ir, cuando estamos demasiado paralizados para movernos, cuando nuestras acciones no corresponden con nuestras necesidades,o cuando se rompen nuestras relaciones.

Todas las estructuras cerebrales desempeñan un papel en éstas funciones esenciales y el traume puede interferir con todas ellas.

Nuestro cerebro racional y cognitivo es la parte más joven del cerebro y ocupa sólo el 30% del espacio dentro del cráneo. Se ocupa básicamente del mundo exterior. Debajo del cerebro racional se encuentran dos cerebros evolutivamente más viejos , encargados de todo lo demás: el registro de momento a momento, el manejo de nuestra fisiología corporal, la identificación del confort, la seguridad, la amenaza, el hambre, la fatiga, el deseo, las ganas, la activación, el placer y el dolor.

El cerebro se construye desde abajo, se desarrolla nivel a nivel en cada niño en el útero, como durante la evolución. La parte más primitiva, la parte que ya está conectada cuando nacemos, es el antiguo cerebro animal, llamado cerebro reptiliano. Se encuentra en el tronco cerebral, justo encima del lugar en el que la médula espinal entra en el cráneo.

Es el responsable de todo lo que hacen los recién nacidos: comer, dormir, llorar, respirar, notar la temperatura, la humedad, el hambre, el dolor y liberar al cuerpo de toxinas ( orinando y defecando).
El tronco cerebral y el hipotálamo, se encuentra encima, controlan conjuntamente los niveles de energía del cuerpo. Coordinan el funcionamiento del corazón, pulmones y los sistemas endocrino e inmunológico, para que la vida se mantenga en un estado de equilibrio.

Justo encima del cerebro reptiliano se encuentra el sistema límbico, también se conoce como el cerebro de los mamíferos,porque todos los animales que viven en grupo y que cuidan a sus crías tienen uno. El desarrollo de esta parte del cerebro empieza cuando el bebé nace. Es el centro de las emociones, el monitor del peligro, el juez de lo que es agradable o no el árbitro de lo que es importante o no para la supervivencia. También es el puesto de mando central para hacer frente a los retos de vivir en nuestras complejas redes sociales.

El sistema límbico se conforma en función de la experiencia, junto con la propio genética del propio niño y su temperamento innato. Todo lo que sucede a un bebé forma parte del mapa emocional y perceptual del mundo que crea su cerebro en desarrollo.
Si nos sentimos seguros y amados nuestro cerebro se especializa en la exploración, el juego y la cooperación. Si nos sentimos atemorizados y no deseados, se especializa en el manejo de los sentimientos el miedo y el abandono.

El cerebro emocional ( reptiliano y límbico), está en el centro del sistema nervioso central y su principal tarea es buscar nuestro bienestar.

La organización celular y la bioquímica del cerebro emocional son más simples que las del neocórtex, nuestro cerebro racional, y evalúa la información entrante de una forma más global.
El cerebro emocional inicia planes de huida preprogramados , como las respuestas de lucha y huida. Éstas reacciones son automáticas, se ponen en movimiento sin que lo pensemos, haciendo que nuestras capacidades racionales las alcancemos a menudo después de que la amenaza haya pasado.
Finalmente llegamos a la capa superior del cerebro, el neocórtex, compartimos ésta capa con otros mamíferos, pero en los humanos es mucho más gruesa. Es en el segundo año de vida que los lóbulos frontales, que componen la mayor parte se desarrollan muy rápidamente.

Los lóbulos frontales son responsables de las cualidades que nos hacen únicos en el reino animal. Nos permiten usar el lenguaje y el pensamiento abstracto, nos capacitan para absorber y asimilar mucha información y darle significado. Nos permiten planificar, reflexionar, imaginar y representar escenarios futuros.

Los lóbulos frontales son cruciales para comprender el trauma, también son el centro de la empatía (la capacidad de ponernos en el lugar de otra persona).

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